Situado en las cercanías de Mieres, en la aldea de Espineo, a unos tres kilómetros del casco urbano por una estrecha y preciosa carretera con vistas a todo el valle del río Caudal, se encuentra uno de mis sitios favoritos… el Llagar de Sidra Panizales.

El restaurante ha sido arreglado recientemente, antes era el típico bar asturiano, que en sus orígenes fue la primera casa del pueblo construida a finales del 1800. Sin duda, es un llagar familiar con más de un siglo de historia que se ha transmitido de generación en generación y que en la actualidad está regentado por Faustino “Tino”( para lo amigos) un auténtico alquimista sidrero. Es un referente en el mundo de la sidra gracias a sus continuos experimentos relacionados con la transformación de la manzana.

Desde su infancia se sintió atraido por el llagar y le gustaba hacer pruebas e investigar, ya que apenas existia literatura de sidra decidió aprender del mundo del vino y experimentar. De todo esto, surgieron productos que hoy en día tenemos en el mercado. Su inquietud y sus ganas de innovar, llevan a Tino Panizales a estudiar el lanzamiento de la primera sidra de hielo elaborada en Asturias, de la cual se venden únicamente 3.000 botellas al año. Empezó en el año 1983 a hacer experimentos, tras descubrir la existencia de los vinos de hielo. Buscaba algo que nunca había probado, pero si los alemanes lo hacían con uva por qué no intentarlo con manzana? Y así tras múltpiples ensayos durante años se nació la sidra de Hielo PANIZALES , fermentado de manzana cuyo mosto se obtiene por congelación. Con este proceso se elimina el agua y se obtiene un gran porcentaje de azúcar y acidez que posteriormente pasa a una barrica mitad roble francés mitad americano, donde permanece entre dos y tres años. Como remate ni se filtra ni se clarifica, simplemente se embotella y se distribuye.

La pasión, las ganas de actualizarse y el conocimiento de la técnica dan como resultado bebidas a caballo entre la tradición y la actualidad, que buscan un hueco en el mercado. Prueba de ello, son el resto de derivados de la sidra que han ido cosechando múltiples premios como los obtenidos en el SISGA ( Salón Internacional de las Sidra de Gala) en donde ganó 7 premios de las 18 categorías existentes.

Elabora una rica sidra de copa dulce llamada Sía perfecta para maridar con quesos, una compuesta de sidra llamada Viesk que puede tomarse a la hora del vermut. También, tuve la oportunidad de probar una de sus últimas creaciones: sidra con lúpulo que me encantó por su frescura y la excelente combinación de la sidra y la cerveza.

Podréis terminar cualquier comida con Caseria, su sidra brut de burbuja fina que nada tiene que envidiar al cava y para poner el broche de oro tenemos la sidra de fuego “Caldea” que funciona como un postre en sí misma.

El llagar se crea en 1991 y poco después el restaurante que dispone de una buena terraza, comedores acristalados y unas bonitas vistas en plena naturaleza. Un lugar ideal para tomarse una sidra en un ambiente típico asturiano y donde se puede comprar buena sidra Panizales y Ánima( alma en asturiano) elaborada con mostos de 2 y 3 años. Además, encontrarás una amplia carta a base de cocina casera a buen precios. Las carnes y los arroces son su especialidad, tiene fama el de pitu de caleya (pollo de aldea) y de cabrito. Sus embutidos son caseros y están buenísimos asi que os recomiendo que los probéis y si llegáis al postre os aconsejo su milhoja de frutos rojos…sublime!

Dirección: Calle Espinedo, 13, 33618 Espinedo, Asturias

Teléfono: 985 46 78 15